Gualeguaychú | Entre Ríos | Argentina
domingo 23 de julio de 2017

La verdad que nos hace libres

El 6 de febrero de 1911 Gualeguaychú era un pueblo grande de casi 18 mil habitantes. Argentina venía de celebrar los fastos de su primer siglo como Nación. Y Entre Ríos todavía no podía salir de su destino de isla.

En esa precisa jornada apareció por primera vez el diario EL ARGENTINO dirigido por Nicolás Montana. Desde entonces, las páginas estuvieron a disposición de la comunidad y allí se fueron registrando los sucesos diarios que forman parte de la historia en común que hoy gozamos.

En nuestras páginas se explica por qué Gualeguaychú tuvo que ser madre de sus propias obras: desde la creación del primer frigorífico nacional y la primera mutual del país hasta el desarrollo del comercio, la educación, la industria, la cultura y la trascendencia de sus vecinos en el plano nacional e internacional. Desde sus cimientos fue y es un diario que impulsa y promueve el crecimiento de la sociedad y siempre bregó por la integración territorial y regional.

Luego vino una etapa nueva con la adquisición de Pedro Ramón Bachini, Agustín Courtet y Juan Etchevarne, que permitió a EL ARGENTINO crecer en influencia, en solidez empresarial y en una tribuna tan plural como diversa.

Y en años más recientes, nuestras páginas fueron la plataforma para que la comunidad pudiera contarle al mundo sobre sus problemáticas ambientales que no reconocen fronteras.

La defensa del interés general, pero también el ser un puente generacional en materia de comunicación, permiten percibir a EL ARGENTINO como parte del patrimonio de todos los gualeguaychuenses.

Con más de un siglo de vida, en nuestras páginas se ha relatado cómo ha cambiado el mundo entero con el correr de las décadas, desde la desintegración de países hasta el nacimiento de otros, todo está registrado… palabra por palabra.

Pero también se ha reflejado el avance de las ciencias en la búsqueda del bien común y en el mejoramiento de la calidad de vida; el debate permanente por la educación y los diferentes avatares políticos y económicos que siempre son una influencia en la vida diaria de todos.

Por supuesto que el acceso a la tecnología implica también hablar de esta maravillosa plataforma que es internet, con sus múltiples lenguajes. Pero, para EL ARGENTINO, el oficio de periodista sigue siendo el mismo sea con lápiz y papel o con computadoras: lo importante es cómo se narra la historia sin perder la capacidad de pensar y reflexionar.

Desde el 6 de febrero de 1911 hasta nuestro días, el camino recorrido ha sido arduo, complejo, difícil… pero emocionante. Y siempre al final de la jornada nos recibe el lector en su casa y así termina de darle sentido a esta tarea de informar.

EL ARGENTINO es una herramienta que permite, todos los días, entender la realidad… pero también es un vehículo de cultura que se ha convertido en un instrumento indispensable para la vida cotidiana de los lectores.

Hace más de un siglo que estamos registrando la historia cotidiana de la comunidad y estamos preparados para afrontar la nueva centuria. Esa es nuestra permanencia y nuestra vigencia… la verdad que nos hace libres.