Editorial

Las drogas y el comportamiento humano

Especializados en criminología, sociólogos, psicólogos, y psiquiatras, periodistas, etc, son coincidentes en el diagnóstico global: las drogas han modificado sustancialmente el comportamiento humano en las últimas décadas.

Sólo así se explica la conducta delictiva imperante en el país, siendo evidente que la ruptura de los código es lo que mejor expresa la conducta torcida del que hoy delinque, que las más de las veces actúa bajo el poder de sustancias nocivas que perturban dramáticamente la forma de actuar en el campo delictivo moderno.
Y hablando de códigos, hace medio siglo atrás, el que robaba era difícil que acudiera a la supresión de la vida ajena para cometer un robo fuera del monto que fuere. De alguna manera –y lo recordaba el comisario Meneses en sus memorias-, el marginal de aquellos días respetaba celosamente los códigos delictivos, en primer lugar porque no delinquía por el simple placer de robar o consumar un asalto a mano armada, de modo que era una rareza que llegase al crimen sin miramiento alguno, que es lo prevaleciente hoy.
Si bien robar para el Código Penal era delito el legislador supo contemplar los atenuantes de rigor considerando la conducta del ladrón que, reiteramos, solía tener una actitud más contemplativa para con sus víctimas, a las que despojaba de bienes materiales pero pocas veces la vida.
Actualmente, bajo los efectos de las drogas, matar es casi un deporte nacional, tal vez porque la ley penal nunca fue adecuada a las realidades y necesidades del hoy y del ahora, sobre todo en lo que hace a la edad para que un delincuente pueda ser imputado sin apelar a rebuscamientos pseudos legales.
Y la falta de códigos y escrúpulos explica el salvaje crimen del que fue victima una joven mujer que debió pagar con su vida cuando dos motochorros le arrebataron veinte pesos y una bolsita de pan. Este es el valor de la vida entre nosotros, donde nadie respeta nada ni a nadie mientras los legisladores, riéndose de todos nosotros, se niegan a debatir una ley que contemple las salideras bancarias o se resistan a dictar normas que prohiban que dos personas circulen en motos en los microcentros de las ciudades, so pretexto que una medida semejante sería un ataque a los derechos humanos.
Dicho de otro modo, para ciertos legisladores prever le defensa de la vida de ciudadanos inocentes vulneraría los derechos humanos de asaltantes, criminales y asesinos.